Ambas cosas, tal vez. Ya nadie pasa por la ruta 301 sin la tentación de disminuir la velocidad del coche para echar aunque sea una mirada rápida hacia Famaillá para ver qué hay de nuevo. Siempre hay una sorpresa, un monumento pintado de blanco, gritando ¡hey, aquí estamos, vengan a visitarnos! 
Los que criticaban "los adefesios" (así llamaban a la Galería de la Veneración) ya no ganan para sustos. Quedaron sin capacidad de asombro con el Cabildo y ahora la Casa Histórica en la misma línea. Eso no es todo. Se viene la Casa del Obispo Colombres con un trapiche de verdad para mostrar cómo se hacía el azúcar. Además está en proyecto la compra de una máquina para hacer olas en las piletas del balneario, así nadie extrañe Mar del Plata. Y la última: quieren instalar un sistema de mineralización del agua y de calentamiento por medio de calderas para crear termas artificiales. ¡Sí, baños termales en Famaillá!
"¡Qué lindo, qué pintoresco. Miren chicos la Casita de Tucumán", comentaba ayer Sandra, de Tabossi, una ciudad de cerca de Paraná, al pasar por el parque temático. Esta entrerriana pasó por Tucumán sin conocer la verdadera Casa Histórica porque dice que de Termas del Río Hondo sigue a los Valles y de allí a Salta. Para pensar. ¿Sueño o locura? ¿Una especial forma de concebir el arte y la cultura? Tal vez, pero sobre todas las cosas, unas ganas locas de sacar al pueblo adelante a como dé lugar. ¿Adefesios? Sí, ¡y a mucha honra!